Decálogo del Buen Ciudadano
En esta ocasión os proponemos un debate. ¿Qué acciones o actitudes distinguen a un buen ciudadano?
¿Os atreveríais a redactar un Decálogo del Buen Ciudadano entre todos?
¿Qué tendría que contener dicho decálogo? ¿Estaremos todos de acuerdo en lo que cualquier buen ciudadano debería cumplir?
El debate está abierto. Esperamos vuestras reflexiones. No es necesario construir un decálogo completo, basta con ir dando opiniones e intentar construir el Decálogo entre todos.
Para empezar os proponemos que visitéis el siguiente blog del que hemos tomada prestada la imagen que os mostramos arriba.

Muy fácil:
ResponderEliminar1º RESPETO A LOS NIÑOS
2º RESPETO A LOS MAYORES
3º RESPETO A LOS SEMEJANTES
4º RESPETO A LOS ANIMALES
5º RESPETO A LAS PLANTAS
6º RESPETO A NUESTRO ENTORNO
7º RESPETO AL MEDIO AMBIENTE
8º RESPETO A LA MAYORIA
9º RESPETO A TI MISMO
10º RESPETO A LA VIDA
Nuestros derechos terminan cuando empiezan los de otro. Un ejemplo: Estamos en nuestro derecho de salir de fiesta para divertirnos pero sin quitarle el derecho a descansar a otras personas que puede que tengan que trabajar al día siguiente.
ResponderEliminarPodría poner mil ejemplos más, pero creo que se entiende. NUESTROS DERECHOS TERMINAN CUANDO EMPIEZAN LOS DE OTRA PERSONA.
Un saludo!
Para mi la condición necesaria es que cada ciudadano tenga la aptitud y la actitud adecuada que le permita desarrollar cada una de sus actividades de acuerdo con una conducta correcta.
ResponderEliminarLa formación (el conocimiento), permite entender los procesos naturales y humanos que nos rodean. Nos ofrece la posibilidad de comprender la influencia que tienen nuestros actos cotidianos en el medio donde desarrollamos nuestra actividad vital, y las consecuencias que conllevan frente al resto de los seres humanos.
Por otra parte una, actitud responsable ante nuestro entorno y amable frente a nuestros semejantes, permite en nosotros un comportamiento que podemos considerar como correcto.
Para lograr la aptitud solo hay un camino y es en el que nos encontramos todos los que estamos de alguna u otra forma participando cada día en IEDA. El estudio de materias como Ciencias para el Mundo Contemporáneo y Ciencias de la Tierra y Medioambientales nos ofrecen la posibilidad de adquirir el conocimiento necesario para comprender la complejidad y fragilidad de los ecosistemas. De esta forma somos consciente de la importancia que tiene, para nuestra propia existencia, conservar en optimas condiciones cada uno de nuestros entornos naturales.
La actitud, aunque considero que es algo más innato y difícil de transformar, es una cuestión que también puede modificarse a través de la sensibilización adquirida por el conocimiento. Así, la asignatura de Historia de la Filosofía, permite comprender conceptos íntimamente unidos a una conducta que podíamos denominar como buena.
Un saludo,
Paco Lara.
La vorágine en la que nos desenvolvemos día a día nos puede hacer pesar que vivimos en un progreso continuo, cuando en mi opinión lo hacemos perdiendo valores ya adquiridos. Avancemos, pero no ante la incertidumbre de hacia dónde vamos si no apoyándonos en pilares que nos aseguren que lo que construyamos esté fundamentado. Abogo por la recuperación de esos valores que tenían nuestros padres, de ahí nace el respeto, la igualdad, la honradez, la solidaridad, el compromiso y todo aquello que merece la pena conservar y fomentar, que sea esa la base de la sociedad en la que se desarrollen nuestros hijos.
ResponderEliminarProcedemos de una sociedad que vivió unas circunstancias históricas foco favorecedoras, pero los valores de su ciudadanía permanecieron en el germen de esa sociedad. Con el cambio, llegó una explosión de libertad que permitió el desarrollo de esos valores en el modelo social que ahora disfrutamos. Quienes no vivieron ese proceso parecen no apreciar la importancia de esos valores, y poco a poco éstos se van degradando.
Cuando ahora encendemos el televisor nos sorprendemos al ver el mundo en el que vivimos sin darnos cuenta que hemos llegado a esta situación en poco menos de 40 años. Lo que antes eran unos hechos aislados se ha convertido en una pérdida de valores generalizada. Los más jóvenes es lo único que conocéis, pero los más mayores sí podemos apreciar la degradación que estamos sufriendo, aunque precisamente el saber que esto antes no fue así nos da esperanza en el cambio.
El progreso debe continuar, no hay marcha atrás, pero de nosotros depende eliminar sus sombras.